Fumar o no fumar
¿Fumar o no fumar dentro de las instalaciones de la
Universidad Anáhuac Querétaro?
Por: Eduardo Lindacher Rivadeneyra
El consumo de productos derivados del tabaco aumenta al permitirse el uso de los mismos
dentro de las instalaciones de la universidad. Las estadísticas arrojan datos tan alarmantes,
que las autoridades deberían considerar tomar cartas en el asunto.
Hoy en día, en México, el 80% de los consumidores de los productos derivados del tabaco;
los cigarros para ser más específico, conoce los riesgos de estos y, sin embargo, decide
continuar consumiéndolos. Cifras muestran que casi un 90 por ciento de la población
fumadora está dispuesta a dejarlo, aunque menos de un 10% lo consigue. Si bien la fuerza de voluntad puede ser un factor decisivo, la facilidad de uso también.
110 personas mueren en México por el consumo de tabaco al día, una cifra muy alta y
alarmante. Deberíamos considerar invertir mas en la prevención que en la cura, esto te permite arrancar el problema de raíz, es más fácil no romper un plato que
reconstruir sus partes, este mismo concepto debería ser aplicado para los jóvenes de la
universidad, previendo el consumo y motivando a aquellos que ya consumen a dejarlo.
Pero, ¿Cómo es posible frenar el consumo sin limitar la libertad de los estudiantes? Desde mi
punto de vista, la etapa universitaria ha sido sin lugar a dudas la más estresante y complicada
desde que tengo memoria, y creo que la gran mayoría de los estudiantes estará de acuerdo
conmigo. Es en este espacio y por estos motivos que el consumo de un cigarro puede ser
considerado por estos mismos estudiantes como una descarga de esta sobrecarga mental. No
dejarlos hacerlo dentro de las instalaciones sería un arma de doble filo, pues estarías
privándolos de esta “alternativa”.
Las encuestas realizadas revelan que 6 de cada 10 estudiantes en la universidad consumen
derivados del tabaco dentro de la universidad, por lo que suena muy complicado privar a casi
un 60% de tu comunidad estudiantil de hacerlo. Sin embargo, esto no significa que puedas
cerrar un poco la venta para hacerlo. Hoy en día, la universidad ofrece 3 áreas publicas
conocidas como “zonas de fumar” sin contar los estacionamientos donde no se establece si
es, o no, posible hacerlo. ¿Qué pasa si se reducen estas zonas? ¿Puede ser que la flojera de
trasladarse una mayor distancia sea mayor que la necesidad de fumar? Yo creo que sí.
Si la universidad limita los espacios para consumir los productos de tabaco al mínimo, en
espacios muy reducidos y lejos de cualquier instalación, yo puedo apostar mi parte a que el
consumo se reduciría, disminuyendo la cifra a la mitad por lo menos, si consideramos las condiciones climatológicas de la cuidad, y las distancias
dentro de la Anahuac. Esto no solo ayudaría a cuidar la salud de la comunidad estudiantil y la
de todos los que la rodean, al mismo tiempo reduciría la cantidad de basura provocada por las
colillas de los cigarros, generaría un espacio mas sano y consciente.
Si promediamos el consumo de cigarros por estudiante en la universidad, tenemos un total de
2 cigarros en el tiempo que pasan dentro de las instalaciones en un día, que multiplicados por
el 60% del total de estudiantes de la Anahuac que se piensa que fuman, nos da un total de
4200 cigarros sin fumar por día, o 210 cajetillas, o 10,500 pesos (cifra estimada por una
cajetilla de $50 pesos). Entonces nos damos cuenta que no sólo se cuida la salud y el
ambiente, también la economía y residuos generados dentro de la Anáhuac Querétaro.
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